lunes, 10 de noviembre de 2008

Poemas

Llorar a lágrima viva


por Oliverio Girondo

Llorar a chorros.
Llorar la digestión.
Llorar el sueño.
Llorar ante las puertas y los puertos.
Llorar de amabilidad y de amarillo.

Abrir las canillas,
las compuertas del llanto.
Empaparnos el alma,
la camiseta.
Inundar las veredas y los paseos,
y salvarnos, a nado, de nuestro llanto.

Asistir a los cursos de antropología,
llorando.
Festejar los cumpleaños familiares,
llorando.
Atravesar el África,
llorando.

Llorar como un cacuy,
como un cocodrilo...
si es verdad
que los cacuyes y los cocodrilos
no dejan nunca de llorar.

Llorarlo todo,
pero llorarlo bien.
Llorarlo con la nariz,
con las rodillas.
Llorarlo por el ombligo,
por la boca.

Llorar de amor,
de hastío,
de alegría.
Llorar de frac,
de flato, de flacura.
Llorar improvisando,
de memoria.
¡Llorar todo el insomnio y todo el día!





El cisne solitario


por Laureano Rodríguez Izquierdo

Cuando a mí nada me importe
ser como soy.
Aún cuando la gente me ignora
con la excusa
de que he perdido el norte
y he vivido mi juventud sano, con sacrificio
y haciendo deporte para mantener sano
mi cuerpo y mi mente,
comportándome sin estar ausente, sin querer
tener contrincante, solo, sacando coraje,
y valor sin ser obstáculo en el puente cruzo
el arroyo por las piedras,porque soy diferente.




Benvenutto alla tamoil


por Antonio Orihuela

Mi perro, yoMi perro, yo
En medio de La Mancha.
Un día gris,
la Tabula Rasa de Arvö Part
y la tabla rasa del capital.

No, ya no hay Molinos,
ahora sí que se levantan
los monstruos invisibles de tu señor.

Con la Unión Europea, Sancho,
hemos topado.

Has dicho que vendrías.

La calabaza baja por el río, pero
¿Quién la ve?




Compuerta


por Luís Chamizo

Corre´l tren retumbando por los jierros
de la via. Retiemblan
los recios alcornoques qu´esparraman
al reor del troncón las hojas secas.
Juyen las yuntas cuando´l bicho negro
silvando traquetea.
S´enmorona un terrón y el jumo riñe
con las ramas d´encinas que l´enrean...

Vusotros qu´ajuís pa no sé onde
no queändo´n los jierros ni las juellas,
vusotros qu´asomaus a las ventanas
guipáis las foscas y arrogantes jesas
y las jondas colás con sus regachos
y la tierra e labor onjuta y seria
donde rumian su pan unos gañanes
del coló de la tierra.

Vusotros qu´atendéis a las lerturas
y seis tan sabijondos en las cencias
que quizás nus larguéis de carrerilla
y en romances jazañas extremeñas
endispués de jaceglas.

Vusotros los que vais drento del bicho
que juyendo retumba y traquetea,
¿no sentís al pasá junto por junto
al mesmo corazón de nuestras tierras
argo asín com´un juerte deseo
que s´eschanguen del chisme toas las rueas
pa queäros aquí, junt´a nusotros
pa endurzá una mijina nuestras penas,
pa rumiá nuestro pan y p´ampaparos
en la sal del süor que nus chorrea?

Vusotros corriendo, mu corriendo,
sin queär en los jierros ni las juellas,
qu´asina como ´l tren vais por la vida,
retumbando y depriesa...

Si n´os podéis pará, meté pal bolso
este cacho e libreta
y al pasá por aquí mirá pal cielo,
y endispués pa la tierra.
y endispués de miranos con cariño,
precipiar a leegla;
porqu´ella sus dirá nuestros quereles,
nuestros guapos jorgorios, nuestras penas,
ocurrencias mu juertes y mu jondas
y cosinas mu durces y mu tiernas.

Y sus dirá tamién como palramos
los hijos d´estas tierras,
porqu´icimos asina: - Jierro, jumo
y la jacha y el jigo y la jiguera.

Y tamién sus dirá que semos güenos
que nuestra vida es güena
en la pas d´un viví lleno e trabajos
y al doló d´un viví lleno e miserias;
¡el miajón que llevamos los castüos
por bajo a la corteza!

Porque semos asina, semos pardos
del coló de la tierra
los nietos de aquellos machos que otros días
trunfaron en América.

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