Pasa siempre. Cuando se discute (por Internet, el matiz es importante) de un tema X y la cosa se dilata, tarde o temprano aparece un iluminado con el argumento definitivo: los que defendéis lo que yo no defiendo sois unos nazis. Claro que sí. Con una sola palabra comparan al que no les cae bien con un puñado de asesinos sanguinarios que cometieron un genocidio y que son responsables de una de las mayores atrocidades de la humanidad, si no la mayor. Y se quedan tan anchos.

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