sábado, 9 de octubre de 2010
Crisis? What crisis!
La crisis económica no respeta a nadie y está empezando a generar un efecto dominó. Los asalariados no tienen qué gastar y eso está repercutiendo en los beneficios de las grandes fortunas. Los ingresos disminuyen y resulta complicado recortar los gastos; El IBI se paga por metros y el servicio se obstina en cobrar cada final de mes con lo que cada vez resulta más difícil mantener un estilo de vida desenfrenado. Para Mati Valenzuela presidenta del Club de Bridge de La Moraleja la situación es insostenible: “El otro día estuve a punto de comprar mortadela. Me siento sucia”.
El recorte en los beneficios y la austeridad que ello conlleva empieza a notarse en las zonas más exclusivas de Madrid, Barcelona y la Costa del Sol. Especialmente sangrante es el caso de puerto Banús, donde la gerencia se plantea el alquiler de patines de playa como medida anti crisis.
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